Dr. Lluís Manent

24.4.2020

Los doctores Changeux, Amoura, Rey y Miyara de los reputados Instituto Pasteur, de la Universidad de la Sorbona, del Centro de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de París así como del prestigioso consorcio hospitalario Groupement Hospitalier Pitié-Salpêtrière de París, desde los servicios de medicina interna, virología estructural y el departamento de neurociencias se dieron cuenta que sólo un 5% de fumadores tenían que ser tratados e ingresados en las UVI o UCI por Covid-19, cuando la prevalencia debería ser mucho más alta.

Estos investigadores y médicos decidieron publicar un estudio al respecto cuyo link encontrarán aquí: https://www.qeios.com/read/article/571  

El estudio dice que, en comparación con la población francesa total, la población de Covid-19 presentaba una tasa de fumadores significativamente más baja en un 80,3% para los pacientes ambulatorios y en un 75,4% para los pacientes hospitalizados. Así pues, la condición de fumador parece ser un factor de protección contra la infección por el SARS-CoV-2, según este estudio. Este hallazgo clínico contradice las primeras opiniones de médicos infectólogos que decían que ser fumador era un factor de riesgo añadido para contraer el Covid-19 y sufrir más mortalidad al igual que, por ejemplo, estar inmunodeprimido o padecer diabetis.

Los hallazgos preliminares del Instituto Pasteur indican que la acción de la nicotina sobre el receptor nicotínico de la acetilcolina (nAChR) desempeña un papel fundamental en la fisiopatología de la infección por Covid-19 y podría ser una solución esperanzadora para la prevención y el control de la infección por Covid-19.

Los investigadores hallaron que la proteína de pico (S) trimérica de SARS-CoV-2 está directamente relacionada con la del virus  de la rabia y con varias neurotoxinas de serpientes venenosas (como la cobra y el búngaro, de las más venenosas del mundo). 

Un estudio con parches nicotínicos y con rapé (sí, ¡rapé!, ¡tabaco en polvo inhalado!) y pasta de tabaco mascada (¡sic!) se pondrá en marcha en este Hospital de París, pues parece que la nicotina previene del contagio y ayuda en la recuperación de la enfermedad a la vez que previene entrar en una fase crítica de UCI debido a que los nAChR impiden una tormenta citoquínica y que aparezca el Síndrome de Activación Macrofágica, responsable por el empeoramiento y muerte de la mayoría de pacientes. El Covid-19 bloquea los receptores nicotínicos de la acetilcolina, que son los que regulan la respuesta inflamatoria del cuerpo del sistema inmunológico y actúan a nivel intracelular modulando cascadas de citoquinas. Este es, al parecer el problema de la letalidad del COVID19, el cual produce una exagerada respuesta inflamatoria del cuerpo que lleva al colapso del endotelio y afecta al pulmón y a otros órganos hasta la muerte. El tabaco y su nicotina potenciarían la acción de los nAChR, revirtiendo el proceso de bloqueo de receptores nAChR por parte del virus en el sistema inmunológico y su respuesta inflamatoria sobredimensionada y a menudo letal.

Quiero recordar que el uso tradicional de tabaco en emplaste, enema, inhalado como el rapé, lamido o mascado, en jugo líquido o  fumado tiene una tradición ancestral para el tratamiento de la mordedura de serpientes (el humo del mapacho sirve también para ahuyentarlas), se usaba para aliviar la picadura de flechas o dardos envenenadas y sus neurotoxinas, protegía el pulmón y el pecho si se toma en líquido provocando expectoración y aumento de la capacidad pulmonar, es un agente antiparkinsoniano probado además de antihelmíntico  y también con propiedades antibacteriales y antivirales además de en el mal del Alzheimer. Los tabaqueros  osheripiaris suelen considerarse los más fuertes y poderosos curanderos en comparación a oracioneros, paleros, ayahuasqueros o perfurmeros, pues trabajan con la medicina reina, el tabaco.

Pipa, mazo, mapachos, ampiri y rapé. Foto Lluís Manent

El tabaco es la planta Maestra principal de América extendida por todo el Caribe con reportes de hasta 3.000 años a.C. Del norte al sur. En pasta (chimú, ampiri o ambil, sayri tupa, chanupa, petiguá), en emplastes, pasando por forma sólida en polvo (rapé en su múltiples variedades), macerado o hervido en jugo o decocción líquidaingerida en purga (limpia o limpieza de tabaco) o en dieta (en retiro bajo restricciones alimenticias y relacionales) y también -aunque más raramente- en enema vía rectal, para finalizar por la vía fumada (hablamos de tabaco salvaje sin aditivos) que no se inhala al pulmón sino que se tragada directamente al estómago de manera que la nicotina y otros alcaloides se absorben vía paladar o mucosas bucales.

Los autores del artículo mentado concluyen que el cigarrillo (subproducto químico del tabaco salvaje)  es cancerígeno y no recomendable. Sin embargo, los agentes nicotínicos del tabaco sí tienen propiedades, aplicadas en parche, polvo o pasta mascada, que   bloquearían la entrada del virus y serían muy beneficiosos para prevenir y curar la enfermedad del Covid-19. El cirgarrillo clásico y el electrónico de hoy en día, es una reelaboración de la industria moderna con miles de aditivos químicos dañinos y adictivos que pervierten la esencia y la estructura bioquímica natural de la planta salvaje del tabaco. Desde su fabricación hasta su empaque y distribución el tabaco como planta natural es desvirtuada totalmente: el secado no es como el tradicional con 40 días al sol, sino que se hace en pocas horas tostado al horno industrial, alterando y desnaturalizando las propiedades de la planta en su uso tradicional y ancestral. La adición de otras sustancias químicas ajenas al tabaco, muchas de ellas cancerígenas y radioactivas como el alquitrán, azúcares varios, saborizantes y aromas, o el radioactivo polónio-210, entre muchas otras, son las verdaderas causantes de la adicción al cigarrillo y de las enfermedades coronarias y neoplásicas que tiene esta forma de consumo.

El tabaco fue exportado a Europa y al resto del mundo a partir de 1530 por los españoles y portugueses extendiéndose por todo el planeta debido a la facilidad de su crecimiento, su poderosa resistencia contra agentes patógenos y su adaptabilidad al clima y facilidad de cosecha y transporte. Servido como rapé en las iglesias para inhalar hasta que fue prohibido en 1642 en Europa por el papa Urbano VIII, el tabaco se convirtió, en su modalidad inhalada de rapé y también fumado, en una costumbre aristocrática y luego también popular. La Corona Española mantuvo un fuerte monopolio de las fábricas de tabaco hasta la invención de la máquina de elaborar cigarrillos en 1881 gracias al empresario americano James Buchanan Duke. Desde entonces, la industria tabaquera moderna “perfeccionó” y “optimizó” sus métodos de producción y diversificación de las formas del tabaco añadiendo químicos, sabores e ingredientes que desnaturalizaron el tabaco salvaje original por completo hasta llegar a la fecha presente con la invención del polémico cigarrillo electrónico.

Flor del tabaco. Foto Eduard Casas

El uso del tabaco en las culturas ancestrales fue siempre secuencial pasando en una primera etapa del estado líquido (jugo hervido o maceración) al sólido (pasta para lamer o mastica y polvo) para llegar a un estado aéreo fumado, pero sin inhalación al pulmón (en la medicina ancestral amazónica, el tabaco se traga al estómago, no se aspira al pulmón). No sólo la producción y el producto actual del tabaco bajo la forma de cigarrillo está desvirtuada, pervertida y transgredida, sino que el uso actual occidental también lo está. No se masca, ni se inhala en polvo sólido ni se bebe su jugo con propiedades medicinales. Sólo se fuma, se inhala al pulmón con todos sus agentes químico-tóxicos añadidos.Triple transgresión: producto, contexto y uso.

En cambio, el consumo tradicional del tabaco en toda América (Norte, Central y del Sur) ha estado ligado a contextos rituales, ritos de pasaje, así como a la medicina ancestral para usos curanderiles y de salud de las comunidades amerindias. No hay reportes de adicción al jugo de tabaco. La nicotina por sí sola no es un agente adictivo. Es su desvirtuación química y el mal uso occidental los que han terminado por estigmatizar la sagrada planta del tabaco cuando, en realidad, posee grandes virtudes terapéuticas en la dosis adecuada y dentro de un contexto correcto y apropiado.

Hablamos en medicina alopática de “infección viral”, “estar infectado por un virus”, a nivel molecular. En el curanderismo se habla de “infestación energética”, estar “infectado por malas energías o espíritus malignos”, a nivel atómico o energético. El tabaco selvático que es un gran protector energético y expulsa energías parásitas a nivel energético o atómico (y subatómico) también lo hace a nivel molecular pues es un gran antiparasitario, antibacteriano y antiviral. 

Hoja de tabaco rústica. Foto Eduard Casas

Es muy bonito ver como la ciencia médica, y más en casos de pandemias como ésta, debe rendirse a observaciones y evidencias clínicas -corroboradas en estudios y en laboratorios después-  que llevan finalmente a la conclusión -en este caso sobre la nicotina- que los saberes botánicos ancestrales de los curanderos amazónicos  pueden ser una herramienta complementaria o alternativa a problemas de salud occidentales como es el caso del Covid19, pero también del alzheimer, del cáncer, del SIDA, de la diabetis y de un montón de problemas de salud.

Dejando de lado el componente espiritual y energético que se maneja en la medicina tradicional amazónica, -pues la ciencia occidental no está todavía preparada para integrar esas esferas del ser humano a su paradigma reduccionista- podemos, por lo menos, evidenciar que se están abriendo puertas que deberían llevar a una mayor colaboración entre profesionales sanitarios e investigadores occidentales con los etnobotánicos empíricos (curanderos y vegetalistas, tabaqueros, etc.)- 

Otra noticia relacionada con este estudio en Francia, la UE está financiando un consorcio mundial con cuatro centros universitarios, liderado por la Queensland University of Technology sobre las propiedades del tabaco salvaje y sus posibles usos terapéuticos. El proyecto se llama Newcotiana (https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/una-planta-del-tabaco-podria-producir-la-vacuna-contra-el-coronavirus-631586343085) y trata de desarrollar una vacuna contra el Covid-19 a la vista del hallazgo de las propiedades de la nicotina contra este virus. La ‘Nicotianabenthamiana’, una subespecie australiana de la planta del tabaco, es la candidata para alumbrar una esperada vacuna de bajo costo, segura, amigable a nivel medioambiental y de rápida producción. La British American Tobacco, compañía tabacalera, está también detrás de la vacuna contra el Covid-19, en fase ya preclínica, y prevén producir de 1 a 3 millones de vacunas semanales para Junio 2020, siendo efectiva, en principio, con una única dosis. Lo más importante, es que dicha tabacalera dice no tener ánimo de lucro en el desarrollo de dicha vacuna y de estar colaborando con la FDA y el gobierno americano (https://www.youtube.com/watch?v=aWkILHmIM4w) -no sé si esta colaboración es una garantía de independencia y altruismo o de todo lo contrario.

Detalle del mazo de tabaco. Foto Eduard Casas

Esperemos que no se limiten a extraer sintéticamente los componentes para hacer derivados químicos y que realmente las tabacaleras hagan algo positivo para la pandemia de forma onerosa y desinteresada que ayude a revertir el daño que esta industria ha causado a la maravillosa planta salvaje del tabaco. Su uso ancestral también es maridable con la medicina moderna. Es una cuestión de voluntad política y médica y de apertura mental del paradigma predominante.

https://www.e-gazette.it/sezione/tecnologia/coronavirus-tabacco-selvatico-nuove-prospettive-cura-covid-19

Os dejo aquí algunos links públicos de interés sobre el Tabaco y sus propiedades en usos tradicionales curanderiles para quienes quieran profundizar más sobre estos temas en cuarentena:

Puig Domenech, Ramón (2008). «Posibilidades terapéuticas de la planta del Tabaco en el tratamiento de la adicción al consumo de cigarrillos». Revista Cultura y Droga (Manizales: Universidad de Caldas13 (15): 39-58. ISSN 0122-8455.

http://vip.ucaldas.edu.co/culturaydroga/downloads/culturaydroga13(15)_4.pdf

Céline OCHEM. EL TABACO Y SU USO EN LA MEDICINA TRADICIONAL AMAZONICA La experiencia terapéutica de los centros de medicina tradicional amazónica Takiwasi, Situlli (Perú), La Maison qui Chante (Francia) y Runa Wasi (Argentina)  

https://www.takiwasi.com/docs/arti_esp/tabaco-celine.pdf

Sinchi, Sinchi, Negrito: Uso Medicinal del Tabaco en la Alta Amazonía Peruana.  Mabit Jacques &GioveRosa , Julio 2010.  

https://www.takiwasi.com/docs/arti_esp/sinchi_sinchi_esp.pdf

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